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El mercadillo de Burgos: historia de un pasado

Burgos siempre ha estado vinculado al coleccionismo de sellos, y en este contexto, no es arriesgado afirmar que Burgos ha sido una buena plaza de Filatelia a nivel nacional. Los amantes del coleccionismo siempre han sido numerosos, y desde hace más de 75 años éstos se reunían en cafés y centros sociales para intercambiar, comprar y vender sellos, así como para charlar sobre Filatelia.

Nombres vinculados a la historia de los “mercadillos filatélicos” en Burgos han sido varios y ya clásicos, como el Club Ciclista Burgalés, el Hogar de las Falanges de Franco, la Casa del Cordón y el Salón del Cine de la Caja de Ahorros Municipal de Burgos. Esta historia pasada se consolidó como la creación en 1951 del hoy Círculo Filatélico y Numismático de Burgos, donde de manera frecuente sus socios (que llegaron casi a los 1000) compraban, vendían e intercambiaban (una práctica por desgracia ya prácticamente desaparecida, en la que la influencia de la pérdida de utilización del sello tradicional en los franqueos ha sentenciado) sus piezas ampliando constantemente las colecciones.

Hoy el mercadillo de Burgos está “oficializado”. Tras varios cambios en su localización, que no han ayudado a consolidar una sólida estrategia de referencia del mismo, el Ayuntamiento de Burgos ha determinado recientemente que éste se sitúe en el Paseo del Empecinado los domingos, un espacio ciertamente no muy propicio para la Filatelia por la falta de espacios cubiertos pero ciertamente agradable.

El Mercadillo de Burgos, de pequeñas dimensiones, contiene un número variable de puestos (no superior a 20) donde se disponen todo tipo de objetos (muebles, libros, etc.) y donde la Filatelia (y podíamos ampliar a numismática) solo ocupa dos puestos y principalmente centrados en el sello español, con algo de sello extranjero y poco o casi nada de historia postal.

Hay que reconocer que el Mercadillo de Burgos no es un mercadillo filatélico, pero a pesar de ello su visita es obligatoria, ya que la “sorpresa filatélica” se puede encontrar en cualquier sitio y momento. Sobre todo en el ámbito de la historia postal, donde los conocimientos filatélicos son más necesarios más allá de un catálogo que clasifique. Todavía, y por los más “mayores del lugar” se recuerda la aparición de algún archivo de empresa con numerosas y algunas raras/curiosas cartas, la aparición de algunas cosas del archivo Fournier de Burgos o, más recientemente, documentos históricos (alguno con incidencia postal) de los siglos XVI-XVII.

Por ello, el mercadillo de Burgos para los filatélicos es más que un mercado una posible (por desgracia no constante) caja de sorpresas.

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