
¡Cristóbal Colón, profesor!.
Puestos a imaginar, esa podría haber sido la pregunta que todos los niños y niñas de España (y parte del extranjero como se suele decir jocosamente) hubiéramos escuchado más de una vez, independientemente de los años que ahora atesoremos, en el colegio.
Pero, ¿por qué no nos han hecho nunca esta pregunta y sí nos han preguntado por América?.
Razonable pregunta a la cual trataremos de dar argumento. Vamos al asunto.
A las 2 de la mañana del día 12 de octubre de 1492, tal y como se nos ha venido enseñando, un tripulante de la nao capitana de la flota de Colón llamado Rodrigo de Triana gritó el muy marinero ¡tierra a la vista!.

El marino puso un pie en los libros de historia junto con el continente descubierto y su grito fue providencial para el recientemente nombrado Almirante de la Mar Océana, Cristóbal Colón, pues parece ser que ya la tripulación estaba más que harta de una derrota incierta y que para colmo duraba demasiado tiempo.
Tradicionalmente junto a Cristóbal Colón se ha mencionado a los hermanos Pinzón como grandes protagonistas de la gesta pero no a un experimentado navegante y cartógrafo cántabro nacido en la villa de Santoña y que para más inri era propietario de la nao Santa María. Dicho navegante y cartógrafo suele pasar bastante de puntillas por la historia a pesar de tener un mérito enorme, incluso a nuestro juicio mayor que los mencionados hermanos, pues no sólo aportó nave a la expedición (la capitana) como ellos, si no que además participó en todos los viajes colombinos cosa que no hicieron los hermanos, continuó su actividad marinera en América en las expediciones de Ojeda y de Bastidas además de varias de iniciativa propia y realizo el primer mapamundi en el que aparecen las nuevas tierras descubiertas. Así pues, su curriculum vitae pareciera superar ampliamente al de los famosos hermanos.

Pero vamos a proseguir…
La experiencia náutica de dicho marino y cartógrafo previa al año 1500 consistió en el histórico primer viaje de Colón (1492), segundo viaje de Colón (1493-1496), tercer viaje de Colón (1498-1500, aunque nuestro protagonista regresara en 1498) y la expedición de Alonso de Ojeda (1499-1500) esta última con una derrota distinta a los viajes anteriores pues recorrió la costa caribeña de Sudamérica. Todo lo anterior le permitió alcanzar un conocimiento de las costas y tierras descubiertas tan abrumador que cuando los reyes católicos encargan en 1499 a su consejero Juan Rodríguez de Fonseca hacer balance de la evolución de todos los viajes realizados por encargo o con autorización de la corona al Nuevo Mundo en forma de mapa éste contrata a nuestro marino y cartógrafo para cumplir con su realización. El resultado fue el primer mapamundi que se conserva en el que aparece el continente americano.

Muchos de vosotros ya lo teníais claro pero este último dato habrá resultado definitivo. Estamos hablando del navegante, cartógrafo y hasta espía ocasional de la corona, JUAN DE LA COSA.

Pues bien, Juan de la Cosa es, como decimos, el autor del mapa más antiguo, y por tanto el primero que contiene las tierras del denominado Nuevo Mundo. Dicho mapamundi esta realizado en el Puerto de Santa María y fechado en 1500.

Tras cumplir con el encargo hecho por Juan Rodríguez de Fonseca de realizar un compendio de los conocimientos obtenidos por las distintas expediciones hasta la fecha, vuelve a su actividad como piloto mayor de la expedición de Rodrigo de Bastidas (1500-1502).
En 1503 es nombrado por la reina Alguacil Mayor de Urabá y también contratado en la recientemente creada (enero de 1503), Casa de la Contratación de Sevilla.

Será también en 1503 cuando la Corona le hace uno de los encargos más extraños. Los reyes son informados de ciertos movimientos portugueses que apuntaban a que éstos estuvieran reconociendo ciertos puntos de la costa de las Indias de Castilla en el actual Brasil y se toma la decisión de mandar a Juan de la Cosa a Lisboa, a la corte del rey Manuel I de Portugal, a recabar información. Es decir, actuar de espía. No obstante Juan de la Cosa es descubierto, apresado y devuelto a Castilla.
Entre 1504 y 1508 sigue con su actividad náutica pero lo hace ya en calidad de capitán general y piloto encabezando, al menos, dos expediciones al Nuevo Mundo mediante las cuales continúa engrosando sus conocimientos de las nuevas tierras y de paso también su fama de experto marino y, no menos importante, su bolsillo.

Nombrado teniente gobernador de Nueva Andalucía, zona al este del golfo de Urabá cuya gobernación fue encomendada a Alonso de Ojeda, embarca esta vez con su familia. La expedición toma tierra en la zona de la bahía de Cartagena de Indias por orden del gobernador y a pesar de la advertencia del cántabro respecto a los indios Yurbacos que habitan la zona y su estrategia de combatir con flechas envenenadas. Tras un combate contra los mencionados indios los españoles deciden ir tras de ellos en su huida y al llegar a su poblado se ven sorprendidos por una lluvia de flechas que provoco la muerte de Juan de la Cosa junto con la mayoría de los soldados.
En 1507 entra en escena en nuestra historia un personaje a quien podríamos considerar el ganador, buscando una comparación contemporánea, del Óscar al mejor actor secundario de nuestra historia. Se trata del cartógrafo alemán (entonces Sacro Imperio Romano Germánico) Martin Waldseemüller.
Martin Waldseemüller publica el mapa Universalis Cosmographia (versión corta del título Universalis cosmographia secundum Ptholomaei traditionem et Americi Vespucii aliorumque lustrationes). Este mapamundi es conocido por ser el primero en el que aparece la palabra América como identificación de las tierras recientemente descubiertas y por representarse separada de Asia.

Vaya por delante que Martin Waldseemüller la cristianizó de esta forma como homenaje a otro navegante y cartógrafo, en este caso italiano (nacido en la entonces República de Florencia), llamado Amerigo Vespucci. Para nosotros, a partir de ahora, Américo Vespucio

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Pero, ¿por qué se le ocurrió a Martin llamar a esta porción de tierra América?. ¿Qué méritos o qué relación tenía con Américo Vespucio para no haberlo hecho en homenaje a Cristóbal Colón o Juan de la Cosa sin duda ambos con mayores motivos?.
Américo Vespucio fue un mercader, esclavista y cartógrafo florentino, aunque naturalizado castellano desde 1505, que resulta en gran medida un personaje bastante oscuro más allá de sus propios datos familiares. Sus principales datos relacionados con los viajes a América y el rol que pudo tener en ellos parecen provienen de su propia mano aunque no se descarta la mano de terceros en la redacción de su relato. Dichas obras son Mundus Novus y Carta a Soderini (Lettera a Solderini como se conoce la obra Lettera di Amerigo Vespucci delle isole nuovamente ritrovate in quattro suoi viaggi o Carta de Américo Vespucio de las Islas Nuevamente Reencontradas en Cuatro de sus Viajes) , cartas que escribió a Lorenzo de Médici la primera y parece ser que a Piero di Tomasso Soderini la segunda y que verían la luz entre 1503 y 1505 aproximadamente. En ellas Vespucio no sólo manifiesta su participación en varios viajes a América en los cuales no ha quedado demostrada la misma, más allá del viaje de 1499 autorizado por la corona de Castilla y dirigido por Alonso de Ojeda y el viaje financiado por la corona de Portugal en 1501, sino que se arroga un papel clave en el descubrimiento del Nuevo Mundo que obviamente tampoco tuvo. Más aún, muestra un trasvase de información hacia dos hombres de estado florentinos que podría interpretarse como un servicio de espionaje industrial en toda regla a favor de la República de Florencia.

Este personaje básicamente, y como buen italiano, parece que se supo vender muy bien. No hay más que ver, por poner un ejemplo, como hoy en día el 65% del aceite español lo compran empresas de ese país para sacarlo al mercado etiquetado como made in Italy. Pues eso, que parece que el conocimiento náutico y cartográfico lo pusimos in house como se dice ahora pero la venta comercial la realizó Américo.
Aún con todo y a pesar de haber trabajado para la competencia fue capaz de postularse tan bien que el rey Fernando lo nombra en el año 1508 Piloto Mayor de Indias siendo el primero en ocupar dicho puesto de reciente creación.
En la primera de las obras señaladas, Mundus Novus, señala que las tierras descubiertas no solo no eran islas ni parte de Asia sino que serían parte de un nuevo continente que él mismo habría descubierto. Esta ésta obra tuvo una gran difusión por Europa publicándose no sólo en latín sino también traducida al alemán, flamenco, checo o italiano (curiosamente parece que no al castellano) y fue a la que tuvo acceso Martin Waldseemüller. Por haber tenido acceso a dicha obra pensó que sí, que efectivamente sería Américo Vespucio tal y como afirmaba, el descubridor de este nuevo mundo y por ello decidió utilizar su nombre feminizándolo para igualarlo en cuanto a su género a África, Asia y Europa. Del mapa Universalis Cosmographia parece que editaron alrededor de 1000 copias que inundaron Europa.
En 1513 se publicaba una nueva, Tabule Terre Nove, dibujada por el propio Martin Waldseemüller a partir de 1508, apenas un año después de la publicación de Universalis Cartographia y haber utilizado el nombre de América, en la que parece que se arrepentía de haberlo hecho. En la nueva obra corregía la atribución del descubrimiento del nuevo continente a Américo Vespucio cambiando el nombre de América por el de Terra Incognita. El daño ya era irreparable. El error no sólo se había popularizado sino que también, al servir de base a nuevas cartografías, aceptado.
La consecuencia y resultado lo conocemos todos: “A ver, Pedrín, ¿quién descubrió América?”.
Constantino Ruiz Matanzas
FEB
2021
