
El pasado 17 de junio el Jurado de la Fundación Princesa de Asturias decidió conceder el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2026 a la astronauta estadounidense Christina Koch.
Aunque no es la primera vez que un astronauta recibe el Premio de esta prestigiosa Fundación (en 1999 lo recibieron al unísono el astronauta español Pedro Duque, el astronauta estadounidense John Glenn, el cosmonauta ruso Valeri Poliakov y la astronauta japonesa Chiaki Mukai, todos ellos Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional) sí que lo es que lo reciba en solitario.
Christina Koch, nacida en Grand Rapids, Michigan en 1979 ingresó en el cuerpo de astronautas de la agencia espacial NASA en 2013. A la fecha de la concesión del Premio ha viajado dos veces al espacio; la primera a la Estación Espacial Internacional a bordo de la nave Soyuz en la misión Soyuz MS-12 para formar parte de las expediciones 59/60/61; y la segunda en la misión Artemis II con destino a la Luna. En total ha permanecido en el espacio + 338 días, incluyendo 6 caminatas espaciales en la EEI con duración total de 42 horas y 15 minutos.
En la misión Artemis II, que suponía el regreso de la humanidad a la Luna, Christina Koch ha sido la cara más visible y popular, lo que sin duda ha contribuido a la propagación de su imagen por todo el mundo.
Este Premio pone de relevancia el papel de la humanidad en la exploración espacial y muy especialmente, el que está desempeñando la mujer, y cobra vital importancia desde que pocas fechas antes de su concesión, la NASA anunció la tripulación de la siguiente misión a la Luna, la Artemis III, en la cual los cuatro astronautas son masculinos. Por ello, la NASA recibió duras críticas y tuvo que emitir un comunicado respaldando las cualidades de los astronautas seleccionados y su compromiso con la igualdad de género. Es preciso anotar que el actual grupo de astronautas de la NASA está compuesto por un 60% de hombres y un 40% de mujeres, lo que aún dificulta más la comprensión de una selección de astronautas sin incluir a ninguna mujer.
De regreso a nuestra protagonista, este texto no va a relacionar todos y cada uno de los méritos, que son muchos, de Christina Koch, sino a dejar constancia que la Astrofilatelia moderna, la actual, la que se realiza ahora, también recoge los eventos espaciales que suceden en nuestros días.

JUN
2026
