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Consecuencias en el S. Espacial de la guerra..

Un conflicto bélico, una guerra, es ante todo la constatación de un fracaso del diálogo entre dos partes con intereses contrapuestos.

Las consecuencias políticas, económicas y sociales de cualquier guerra son múltiples y diversas, y su análisis corresponde a los distintos especialistas en cada una de esas materias.

El objetivo de este artículo no es tratar ni el origen de esta guerra ni su desarrollo y posteriores consecuencias en cada uno de los apartados antes citados sino describir las consecuencias que esta guerra iniciada en 2022 tras la invasión de Ucrania por el ejército ruso puede tener en el sector espacial.

Dmitry Rogozin, administrador de la agencia espacial rusa Roscosmos, amenaza veladamente que si los Estados Unidos y sus aliados bloquean la cooperación espacial con Rusia, podría dejar caer la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) sobre territorio estadounidense o europeo, incluso con la posibilidad de que cayera sobre la India o China.

Pero, ¿es eso técnicamente posible?. ¿Se puede tomar en serio tal amenaza y pensar que los cosmonautas que habitan la ISS intencionadamente dejarían caer la estación?.

Es preciso recordar que la ISS, que orbita la Tierra a una altura aproximada de 400km, dispone en todo momento de dos naves “salvavidas”: una rusa Soyuz, y una norteamericana Dragon, de la empresa privada SpaceX, de Elon Musk, que sirven como refugio para el retorno de los astronautas en caso de un fallo integral de la estación, y que periódicamente, ambas naves encienden sus motores para desviar la órbita de la estación ante un posible impacto con otro objeto descontrolado de gran tamaño, o para corregir la altura de su órbita.

Esta amenaza puede parecer carente de fundamento pero debemos tener muy presente que varias partes de la ISS son de procedencia rusa, y que su administración actúa sobre ellas como de fuesen de su exclusiva propiedad. Legalmente, los módulos rusos se rigen única y exclusivamente por las leyes rusas, en ellas se habla ruso, y hasta disponen de su propio código postal con matasellos a bordo.

(Fig. 1). Sobre volado a la ISS. Matasellos a bordo de la Estación (postalmente la ISS pertenece al distrito de Moscú con el código postal 101000). Marcas hexagonal y circular propias de la ISS. Acoplamiento de la nave Dragon CRS-17 a la ISS. Firmas de los seis astronautas en la ISS.

A modo de ejemplo, el pasado octubre de 2021 la nave Soyuz MS-19 atracó en la ISS con tres tripulantes muy peculiares (un cosmonauta profesional, un cosmonauta invitado que es director de cine, y una cosmonauta invitada que es actriz, los dos últimos amigos personales de Rogozin) para rodar en los segmentos rusos de la estación una película de serie B titulada “El desafío”. El productor ejecutivo de esta película es, casualidades de la vida, Dmitry Rogozin.

(Fig. 2) Acoplamiento de la nave rusa Soyuz MS-19 a la ISS con sus tres peculiares tripulantes.

Más allá de la hipotética posibilidad de que existiera una consecuencia directa en el sector espacial por la guerra Rusia-Ucrania deberíamos echar la vista atrás y revisar si alguna otra guerra en el pasado tuvo alguna consecuencia en este sector.

En 2014, la ocupación por parte rusa y posterior anexión a su territorio, de la península de Crimea (en Ucrania) ya provocó consecuencias en el sector espacial.

El proyecto Sea Launch, de lanzamiento de cohetes desde plataformas móviles marítimas, era un proyecto conjunto entre cuatro países: EEUU, Rusia, Ucrania y Noruega.

Estados Unidos, mediante la compañía Boeing, se encargaba de la financiación; Rusia aportaba su experiencia en el lanzamiento de cohetes con sus centros de control de vuelo; Ucrania disponía del cohete Zenit-3SL, especialmente adaptado para ser lanzado desde una plataforma móvil marítima, y Noruega, era la propietaria de esta plataforma.

(Fig. 3) Lanzamiento del cohete Zenit-3SL desde la plataforma Sea Launch (que parte desde el puerto de Long Beach, California) para poner en órbita el satélite Thuraya-1. Obsérvese las banderas de los países participantes en el proyecto, ahora dos de ellos en guerra.

El proyecto Sea Launch, paralizado desde 2014 tras la ocupación de Crimea, puede verse en la colección monográfica de Un Cuadro del autor y que fue presentada en la exposición virtual Exfilna 2020.

Antoni RIGO

Presidente de la Comisión de Astrofilatelia de FESOFI

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