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El Correo en la España de los Austrias (II)

Una interpretación de los porteos moderados y diminutos

Aunque el porteo más generalizado en los siglos XVI y XVII para la correspondencia interior de España, es el de medio real. Suelen abundar, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XVII, las cartas porteadas con 8 y 12 maravedís de vellón.

Una tarifa asentada en la costumbre siempre tendrá una vigencia muy precaria y los correos mayores de villas y ciudades tuvieron mucha dificultad en hacer cumplir estas normas consuetudinarias a los usuarios de los servicios postales. Ante la existencia de portes llamados “diminutos” o “moderados” entre las cartas llegadas a su estafeta, a su administrador solo le quedaban dos opciones: entregar la carta a su destinatario o no hacerlo, ya que rectificar los portes de las cartas al alza lo tenían prohibido por las autoridades civiles.

De Zafra a Trujillo (03.01.1663). “doze mrs”  [12 maravedís]. Porteo moderado que pudo obedecer al volumen inferior al pliego de papel

La respuesta a la interpretación y justificación de los portes moderados y diminutos desde el punto de vista del usuario del correo obedecía a varias causas, según nuestra opinión:

1.- El porte que aparece en la carta podría no ser postal, es decir, se trataría de la compensación dada a un viajero de paso por entregar una carta, una vez consensuada entre ambos esa cantidad, para compensar las molestias y dependiendo de que el trayecto fuera más o menos largo. Este tipo de correspondencia fuera de valija fue muy corriente durante esta época y aunque los correos mayores trataron de combatirla apelando a las autoridades y arguyendo que solo ellos tenían el monopolio exclusivo de la gestión de la correspondencia, el esfuerzo fue en vano a la hora de evitar estas prácticas.

2.- Una vez que entró en funcionamiento el servicio de estafetas algunos usuarios del correo cuya población se encontraba en el camino de alguna ruta postal establecida podían entender que portear con una cantidad inferior al medio real era lo más justo, dado que la carta no realizaba el trayecto completo o que se encontraba comprendida dentro de la jurisdicción postal del correo mayor de destino.

3.- Si seguimos el criterio marcado por el peso y volumen del envío para portear las cartas en proporción, podría pensarse que igual que se pagaba medio real por la carta de un pliego y un real por la de dos, también podría pagarse la mitad por una carta de medio pliego. Es curioso observar como a medida que va avanzando el siglo XVII se empieza a utilizar para la correspondencia un papel mucho más fino y liviano que el que se venía utilizando hasta aquel entonces. Las cartas también se escribirán con una caligrafía más pequeña, optimizando el espacio del papel, de manera que poco a poco se irá desechando el formato de un pliego como unidad de volumen para cartas sencillas en favor del medio pliego que acabará por convertirse en el imperante en la mayor parte de la correspondencia a partir de la segunda mitad del siglo XVII.

4.- El usuario podría anotar un porteo moderado sin tener ningún motivo en especial para hacerlo. Simplemente probaría suerte, arriesgándose a que su carta no fuera entregada.  Hemos podido constatar que en muchas ocasiones los correos mayores de ciudades y villas regalaban las cartas sueltas y de portes moderados a los mozos de las estafetas o al postillón que las traía para que las entregaran a sus destinatarios y cobrasen estos portes “de poca monta”.

5.- También nos consta la existencia de convenios o privilegios postales que los correos mayores podrían establecer con particulares, instituciones y ayuntamientos con los que tuvieran alguna relación de cordialidad, o a cambio de otro tipo de compensaciones, con el objetivo de reducir o eximir de estos el pago de los portes de las cartas.

Todas estas causas caben como razones para justificar la presencia de estos portes reducidos, que con el paso del tiempo acabaron superando en número al de cartas porteadas con medio real. Volvemos a incidir en el hecho de que el cumplimiento de una tarifa no oficial como la que había en aquellos momentos podía ser cuestionado en muchas ocasiones por los propios usuarios. En un tiempo en el que todo precio era susceptible de prestarse a regateo, el correo no constituía una excepción, para disgusto de los propios correos mayores.

De Plasencia a Cáceres (10.08.1709). “ocho mrs”  [8 maravedís]. Porteo diminuto que pudo obedecer al volumen inferior de la carta equivalente a menos de medio pliego de papel

De Madrid a Medina del Campo (14.09.1569). “porte un quartillo”  [8 maravedís] en una carta de volumen muy inferior al pliego de papel.

De Pamplona a Corella (1692), porteada con “una tarxa” (una tarja) moneda local navarra de vellón equivalente a un cuartilllo de real (8 maravedís). Se trata de una carta de volumen equivalente a medio pliego de papel.

David Gonzalez Corchado

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