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El Escudo Real de José I Bonaparte

Durante el mes de mayo de 1808, Carlos IV de España y su hijo Fernando cedieron la corona española a Napoleón Bonaparte en las abdicaciones de Bayona.

A su vez, unos días más tarde, Napoleón cedió esos derechos del Trono a su hermano mayor José, desapareciendo la monarquía hereditaria y convirtiéndose José I Napoleón en Rey de España y de las Indias durante un periodo de cinco años.

Como Rey de España y de las Indias creó su propio escudo de armas de la Corona que constaba de un escudo partido de un trazo y cortado de dos, dado a conocer según Decreto del 12 de Julio de 1808, en el que se especificaba:

Articulo 1º – Las armas de la Corona en adelante constarán de un escudo dividido en seis cuarteles, el primero de los cuales será el de Castilla; el segundo el de León; el tercero el de Aragón; el cuarto el de Navarra; el quinto el de Granada y el sexto el de las Indias, representado este, según la antigua costumbre por dos globos y dos columnas; y en el centro de todos estos cuarteles se sobrepondrá por escudete el águila que distingue a nuestra Imperial y Real familia.

Articulo 2º – Todos nuestros ministros, cada uno en la parte que le toca, estando enterados de esta disposición, se arreglaran a ella y cuidaran de su ejecución.

 

 Escudo Real de José I Bonaparte en su configuración según Decreto del 12 de Julio de 1808
 

Durante la Guerra de la Independencia, el correo español mantuvo prácticamente en su totalidad la organización previa a la coronación de José I Bonaparte, con la excepción de la anexión al sistema postal de las provincias catalanas, a pesar de que los ejércitos franceses de Napoleón disponían de una organización propia con la que aseguraba estratégicamente sus comunicaciones.

El 17 de abril de 1810 José I firmó un Decreto según el cual se dividía a España en 38 prefecturas, cuyas capitales serían las siguientes «Alicante, Astoria, Barcelona, Burgos, Cáceres, Ciudad Real, Ciudad-Rodrigo, Córdoba, Coruña, Cuenca, Gerona, Granada, Guadalaxara, Huesca, Jaén, Lérida, Lugo, Madrid, Málaga, Mérida, Murcia, Orense, Oviedo, Palencia , Pamplona, Salamanca, Santander, Sevilla, Soria, Tarragona, Teruel, Toledo, Valencia, Valladolid, Vigo, Vitoria , Xerez y Zaragoza.»

La implantación real de la división napoleónica en prefecturas fue muy escasa, por no decir nula en la mayor parte de España debido al poco arraigo de José I, si bien en determinadas ciudades se intentó implementar la organización prefectural si ello favorecía a sus intereses.

Una de las pocas muestras de la implementación de la división en prefecturas puede observarse en la correspondencia de oficio, que había gozado de la franquicia de correo hasta la Real resolución de 19 de mayo de 1799, y cuyas marcas habían sido modificadas por la Real Orden de 21 de Marzo de 1800.

En dicha Real Orden, se establecía un sello distinto del sello negro anteriormente utilizado, que no significaba franquicia ni privaba a la Renta de correos del importe de los portes de las cartas, pero que certificaba y distinguía las cartas de oficio, incluyendo además de las armas Reales una inscripción por su circunferencia en la que se explicaba el organismo al que correspondía, al objeto de poder identificarse y verificarse el pago, abono o reintegro de los portes de la correspondencia oficial.

Carta de correo oficial remitida de Madrid a Almoguera (Guadalajara) el 6 de febrero, que contenía un inventario bienes de herencia por el fallecimiento de María Balero.

En el caso concreto de esta carta remitida desde la Prefectura de Madrid al Juzgado del municipio de Almoguera en Guadalajara, puede observarse la adopción del escudo Real de José I Bonaparte como el escudo de armas Reales, sin que pueda verificarse el pago o abono del porte, probablemente por haberse entregado en mano «de justicia en justicia».

Otras marcas conocidas con el escudo Real de José I Bonaparte en distintas configuraciones pero respetando el Decreto del 12 de Julio de 1808 y la Real Orden de 21 de Marzo de 1800.

 El único escudo Real de José I Bonaparte en piedra, está en Valladolid

Curiosamente, durante los trabajos de restauración de la fachada de la iglesia del Monasterio de San Benito en Real de Valladolid, se descubrió un escudo de armas del Rey don José I Bonaparte, en piedra, que había sobrevivido oculto por yeso durante casi doscientos años como testimonio de la ocupación francesa de la ciudad en la que Napoleón residió durante unos días en el mes de enero de 1809.

La existencia del escudo de una monarquía derrocada no es habitual, puesto que la costumbre española era que cuando el pueblo soberano derrocaba a un Rey, se procedía a la destrucción o sustitución de todos emblemas existentes, por lo que los restos son muy escasos.

Afortunadamente, la destrucción no alcanzó a todos los emblemas, lo que nos permite observarlos tanto en piedra como en los documentos de la época, formando ambos parte de los pocos vestigios del escudo Real de José I Bonaparte que aún se conservan.

Escudo Real de José I Bonaparte en la fachada de la iglesia del Monasterio de San Benito en Real de Valladolid.

Alfredo Miguel Martínez

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