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El pedido de chufas y la guerra….

Vamos a examinar una de tantas (miles de) tarjetas comerciales que circularon por España en la primera mitad del s. XX. Las tarjetas comerciales tienen el encanto de que nos sirven para tomar el pulso económico del país en el momento de su expedición, y también para conocer, desde un punto de vista sociológico, como eran el trato humano de aquel tiempo. Algunas de ellas nos deparan sorpresas, como es el caso de la que ahora vamos a ver.

Se trata de una tarjeta postal comercial remitida por el Sr. Ramón Márquez Barrera, Agente comercial y distribuidor de las diversas mercancías que se anuncian y enuncian en el membrete de la misma, con domicilio en la población sevillana de Paradas. El Sr. Márquez remitió la tarjeta postal que vemos el día 17 de julio de 1936 a los Sres. Requena e Hijos, exportadores, con domicilio en Játiva (Valencia), con un franqueo de 15 céntimos (tarifa de impresos, sellos de personajes, Blasco Ibáñez y Mariana Pineda). En el reverso de la tarjeta viene un texto en el que se demanda una remesa de 50 kgs. de chufas, rogando que fueran expedidas “al precio más limitado posible” (vemos aquí una máxima que todo buen comerciante respeta: para vender bien hay que comprar bien) a la estación de Marchena, por aquel entonces un nudo ferroviario de mediana importancia y próximo a Paradas.

El Sr. Márquez ignoraba, suponemos, que el día en que fue circulada su tarjeta  (el 18 de julio de 1936 vemos en el matasellos de salida), tuvo lugar el golpe de estado que dio lugar al inicio de la Guerra Civil en territorio peninsular. El caso es que, a causa de esa circunstancia y todo lo que vendría después, la tarjeta de las chufas sufrió un retraso bastante acusado en su entrega. Hacia el día 23 de julio de 1936 fueron tomadas por los sublevados, procedentes de Sevilla, poblaciones como Paradas o Marchena. No obstante, la tarjeta partió puntualmente cinco días antes, como atestigua el matasellos de salida. Sin embargo, su viaje quedó interrumpido en algún punto intermedio de su ruta. Posiblemente este punto fue Córdoba, que se hallaba en manos de los sublevados desde el mismo 18 de julio. Como indicio de esto, vemos en el anverso de la tarjeta, con una estampación tenue, una marca de gomígrafo rectangular en lila con el texto “CENSURA MILITAR DE CORREOS. CÓRDOBA”. Por tanto, la tarjeta fue examinada y posiblemente retenida allí.  Tampoco podía ir mucho más allá, porque el norte de la provincia cordobesa, incluidas la población de Montoro y la comarca de Los Pedroches, se mantuvo en manos de la República, reforzada con la llegada de una columna dirigida por el General Miaja sobre el día 23 de julio. Aparte de esta circunstancia, tanto Játiva como todo el este peninsular había mantenido su lealtad al régimen de la República, y así sería hasta 1939.

El pedido de chufas tuvo que esperar lánguidamente para concluir su ruta al final de la Guerra, con la ocupación (liberación dirían los vencedores) de la ciudad de Játiva, destino de la tarjeta. En el reverso vemos, algo emborronado, el matasellos de llegada de la misma, con fecha 20 de abril de 1939, dos años y casi nueve meses después de su envío. El servicio de correos cumplió con su cometido, con el inesperado y acusado retraso que implica toda una Guerra Civil. Lo que no sabremos nunca es si para entonces los Sres. Requena e Hijos tenían remesa de chufas y a qué precio

Jesús González Herrera

 

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