
Hoy 18 de julio de 2022 Correos emitirá un sello de correo perteneciente a la serie «Escritoras» dedicado a Concepción Arenal.
CaracterÃsticas técnicas:
– Procedimiento de impresión: Offset.
– Soporte: Estucado, engomado, fosforescente.
– Dentado del sello: 13 1/4 (horizontal) y 13 3/4 (vertical).
– Formato del sello: 28,8 x 49,9 mm (vertical).
– Efectos en pliego: 25 sellos.
– Valor postal del sello: 1 €
– Tirada: 135.000 sellos.
Se ha convertido en una escena icónica: una mujer vestida de hombre en la Universidad Central, luego Complutense, un marimacho. Corre 1843: un jovencito gallego, con el pelo corto a la moda, resultaba ser una mujer. Veintidós años, una capa de hombre, pantalones y valor para acudir a las clases de Derecho. Era Concepción Arenal, la pensadora más destacada del siglo XIX, escritora, reformadora del sistema de prisiones. Se estaba convirtiendo en lo que serÃa.
Por suerte el rector no la expulsó de su Universidad. Ordenó que acudiera sin provocar escándalo, y prohibió que continuaran las burlas. Concepción regresaba cada noche a una casa vacÃa. A los ocho años perdió a su padre, un liberal que falleció en prisión. La madre murió el año anterior a la decisión de cortarse el pelo y estudiar. Al menos, encontró un amigo: Fernando GarcÃa Carrasco, otro liberal, abogado y periodista, con quien se casó seis años más tarde.
Aún le quedaban tantas cosas por vivir: la insalubridad de los hospicios y los manicomios, que la la llevarÃan a escribir páginas encendidas y bellas a favor de la dignidad humana: las guerras carlistas, en las que organizarÃan hospitales de campaña para aliviar el dolor y la suciedad. El alcoholismo generalizado de la clase obrera, que ella veÃa como el mayor enemigo de los pobres. Le faltaba por vivir en La Coruña, como responsable de las cárceles de mujeres, y un poco más adelante, en 1868, convertirse en inspectora de los correccionales femeninos.
Ella sabÃa en qué situación quedaban las niñas violadas, la indefensión de las viudas. AborrecÃa la sobreprotección de las mujeres, que sin educación no saldrÃan nunca de su posición marginada. Y en sus libros de lectura clara y sencilla, les hablaba de los caminos que abrÃa el estudio, de la obstinación necesaria para que se dieran cambios.
Siempre tuvo delicados los bronquios, que acabarÃan fallándole a los setenta y tres años. Murió en Vigo en 1893. La gente corriente la adoraba, aunque quizás ella, no lo supiera. La entendÃan, como ella los entendÃa. Y nada más importaba.

JUL
2022
