Noticias

Estafa publicada en ABC en el año 1934

Hace unos años, buscando información sobre temas de Filatelia, en la hemeroteca del diario ABC, encontré una noticia sobre una estafa cometida en el año 1934 y lo que me llamo poderosamente la atención fueron los nombres de las personas investigadas, D. Miguel Gálvez famoso comerciante Filatélico y D. Herminio Álvarez Miaja, industrial afincado en Madrid, asesor filatélico, coleccionista y comerciante,  ambos personajes muy conocidos por todos nosotros.

Parece ser, que el exceso de confianza jugo una mala pasada a ambos personajes, pero finalmente para ellos todo quedo aclarado.

Como me pareció una historia curiosa he querido compartirla con  vosotros.

La noticia la transcribo tal cual aparece en página 32 del ABC.

ABC DOMINGO 26 de Agosto de 1934 – EDICCION DE LA MAÑANA- PAG. 32

DE LA ESTAFA DE UN MILLON DOSCIENTAS MIL PESETAS EN EL BANCO DE ESPAÑA

Un nuevo personaje en el suceso

 Como ya se había dicho anteriormente, dos agentes de Policía partieron para San Sebastián con objeto de practicar determinadas diligencias. En efecto, la actuación de los agentes ha sido de gran interés. Ambos iban a interrogar al conocido industrial D. Miguel Gálvez, cuya firma aparece avalando uno de los cheques. El nombre de este industrial no ha sido facilitado en informaciones anteriores por suponerse que dicho aval pudiera ser una nueva falsificación del autor de la estafa, y era necesario guardar la debida reserva.

Cuando llegaron los dos agentes de policía a San Sebastián, el Sr. Gálvez ya no se hallaba allí. Enterado por la noticia de los periódicos y por una conferencia telefónica de lo que ocurría, había venido a Madrid y se hallaba en su domicilio de la calle de las Huertas. Cuando el Sr. Gálvez se disponía ayer mañana  a salir de su domicilio para presentarse espontáneamente en el Juzgado, a fin de ponerse a disposición del juez para contribuir con sus manifestaciones a la aclaración del suceso, se encontró en la puerta de su casa con un agente de Policía, que le acompaño hasta el Juzgado. Este se había constituido desde primera hora de la mañana en el Palacio de Justicia. El juez, D. Humberto Llorente Regidor, y el oficial habilitado, D. José María Soria Lahoz, habían emprendido ya diversas actuaciones cuando llegó al Juzgado el Sr. Gálvez

Un nuevo detenido, en el Juzgado

 Con motivo de estas manifestaciones del Sr. Gálvez, la Policía practicó rápidas investigaciones, por orden del juez, D, Humberto Llorente, y procedió a la detención en su domicilio, de Pedro Muñoz  Ramos. Este fue trasladado al Juzgado, donde se le tomó declaración.

Quizá produjera una gran sorpresa a las autoridades el que el nuevo detenido manifestara que él hacia siete años que no concurría al domicilio del Sr. Gálvez. Tal manifestación originó, primeramente, un careo entre el Sr. Gálvez y el detenido. Ambos se sostuvieron en sus respectivas afirmaciones.

Como se hacía necesario realizar una prueba para comprobar las manifestaciones del detenido, fue llamada a la presencia judicial la mecanógrafa del Sr. Gálvez que, por la época indicada, se hallaba en el domicilio de dicho señor, cuando Pedro Muñoz Ramos se presentó en él para solicitar el aval en el cheque. El detenido fue colocado entre varias personas ajenas al suceso, y se invitó a la señorita mecanógrafa a que reconociera entre los del grupo al individuo que había acudido a casa del Sr. Gálvez.

La señorita, sin vacilar, señaló desde el primer momento a Pedro Muñoz, el cual, por orden del juez, fue trasladado a una habitación próxima, en calidad de incomunicado.

El conocimiento lo puso el industrial a un desconocido

Se recordará que en anteriores informaciones se afirmó que al ser preguntado el Sr. Gálvez si había avalado alguna cuenta o algún cheque, en el Banco Hispano Americano, a Pedro Iranzo de Quirós, respondió que no, y que únicamente recordaba haber avalado cheques a D. Herminio Álvarez Miaja y a un individuo apellidado Montiño, que en la actualidad se hallaba en Portugal.

Estas manifestaciones del Sr. Gálvez, fueron las que motivaron el que las autoridades detuvieran al Sr. Álvarez Miaja y le trasladaran a la cárcel.

También se recordará que durante todas las informaciones se ha venido asegurando que la culpabilidad del Sr. Álvarez Miaja no estaba determinada, por lo que no se podía asegurar nada respecto a su intervención en el suceso.

Como éste ha adquirido tales proporciones de publicidad, el Sr. Gálvez, ha recapacitado posteriormente, respecto a sus primeras manifestaciones, añadiendo que, en efecto, dijo que había prestado tales conocimientos en cheques, pero que no tenia la seguridad y que las afirmaciones las hacia a reserva de lo que los señalados dijeran.

Pensando el Sr. Gálvez sobre este asunto, recordó que a fines de marzo, o primeros de abril del presente año, se presentó en su domicilio un individuo, llamado Pedro Muñoz Ramos, hombre en el que el Sr. Gálvez tenía gran confianza, hasta el punto de que un garaje de su propiedad, sito en la calle de Granada lo había puesto a nombre de Pedro Muñoz, el cual encierra allí también un camión de su propiedad.

Pedro Muñoz Ramos se presentó como decimos anteriormente, en la época citada, y dijo al Sr. Gálvez que un amigo a quien Pedro había conocido en los Estados Unidos y que se hallaba en Madrid, procedente del Norte de España y de paso para Sevilla, necesitaba el aval de una persona, en un cheque. Solicitó del Sr. Gálvez dicho aval y no tuvo inconveniente el industrial el concederlo, por la confianza que le merecía Pedro Muñoz, y hasta tal punto era esa confianza, que el Sr. Gálvez no recuerda el nombre de la persona a quien avaló, y hasta se atreve a afirmar que quizá el documento que le presentaron estaba en blanco.

  1. Herminio Álvarez es puesto en libertad

Como las diligencias, por lo que se ve, han emprendido un nuevo derrotero, en el que queda ajeno por completo a este asunto, D. Herminio Álvarez Miaja, que se hallaba detenido en la cárcel, el juez, a primera hora de la tarde, dispuso que fuera puesto inmediatamente en libertad, por no encontrarse contra el, signo alguno de culpabilidad.

El nuevo detenido, a la cárcel

Después de dictar esta disposición, el juez ordenó que Pedro Muñoz Ramos pasara a la cárcel, en calidad de incomunicado. Esta disposición y las diligencias efectuadas hasta ahora, no quieren decir, tampoco, que se acuse al detenido abiertamente, como el culpable de la estafa, pues aun existe la posibilidad de que Pedro Muñoz Ramos haya sido engañado por la persona que solicitó su intervención, para que el Sr. Gálvez pusiera el conocimiento en el cheque. A propósito de ese estafador incógnito, al que se busca con tanto interés, se recuerda una estafa cometida hace poco más de un año, y de la que fue victima el insigne dramaturgo D. Jacinto Benavente. Se hace mención a tal estafa porque los procedimientos del estafador y los lugares donde actuó son iguales a los que ha empleado actualmente el estafador desconocido a quien se busca.

El Juzgado da por terminadas sus actuaciones

La labor del juez, Sr. Llorente, ha terminado por ahora, pues solo falta que practique la Policía las averiguaciones conducentes al descubrimiento del autor. Por ahora, el juzgado sólo se ha limitado, como decimos, a poner en libertad al Sr. Álvarez Miaja, y a enviar a la cárcel a Pedro Muñoz. Ayer tarde el juez se dedicó a la instrucción de otros sumarios que también tienen gran importancia.

Luis Felipe Téllez Manzanares

Vicesecretario SOFIMA

0