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La Carrera París – Madrid de 1911

“El piloto y la máquina que a 50 m de mi han matado esta mañana al Ministro y herido gravemente al Presidente del Consejo y a otras cuatro personas. No olvidaré jamás en mi vida este triste espectáculo…

Inútil decirte que en el taller  donde  he pasado la mayor parte del día, todo el mundo estaba consternado.

¡Qué nos espera el futuro!”

Con estas palabras el remitente expresaba en una postal dirigida a Burdeos y matasellada en Paris el 22 de mayo de 1911.el horror por lo que había sucedido en Issy-les-Molineaux

Sin duda Louis había sido un cercano espectador de uno de los accidentes aéreos más impactante de los albores de la aviación y que sin embargo no impidió su auge, y ni siquiera suspendió la carrera aérea que había concentrado a miles de personas.

Todo comenzó con la convocatoria de una Carrera aérea PARIS MADRID promovida por el periódico “Le Petit Parisien”, que se anunciaba a sí mismo como “Le plus fort Tirage des Journaux du Monde entier” (El periódico de mayor tirada del mundo entero). Eran otras épocas y los periódicos tenían un poder de convocatoria similar a las televisiones o las redes sociales actuales.

La competición, dotada con un premio de 200.000 francos convocaba a los principales pilotos del momento que debían abonar 600 francos, que les irían retornando en bloques de 200 según completasen las tres etapas a desarrollar entre el 21 y el 25 de mayo de 1911

1ª – Issy – Orleans – Blois – Tours – Poitiers – Anguleme

2ª: – Angulema – Burdeos – Morceux – Bayona – San Sebastian

3ª – San Sebastián – Vitoria – Burgos – Aranda de Duero – Somosierra y Madrid (Aeródromo de Getafe)

A primeros de mes se habían inscrito 20 pilotos, cuyas fotos y horario de salida –entre las 5:00 y las 6:30 por sorteo – aparecían en la portada de “Le Petit Parisien” del domingo 21 de mayo. Como en esos momentos  la aviación era a la vez símbolo de modernidad y progreso, las demostraciones aéreas se seguían como acontecimientos deportivos y los parisinos se desplazaron a Issy, al sur del Bois de Boulogne, por miles, ya fuera en tren, tranvía, carruajes, bicicletas o incluso vapores fluviales a través del Sena, junto con las más altas autoridades del país que ocuparon las tribunas.

No vamos a relatar en este artículo la carrera, y remitimos a los lectores a las numerosas y precisas fuentes que lo narran, ya sean las contemporáneas, como los números de mayo “Le Petit Parisien”, descargables desde la Biblioteca Nacional Francesa (BnF Gallica) o los periódicos españoles de la época, en particular “La ilustración Española y americana” de 30/5/11 accesible desde la Biblioteca Nacional de España (hemerotecadigital.bne.es), o en artículos más cercanos como el de Francisco Aracil publicado por la Real Academia de Filatelia e Historia Postal o la Revista “En vuelo” de la Fundación Infante de Orleans de mayo de 2011, que también se pueden descargar de forma gratuita.

El tema es que, en cualquier colección de Aerofilatelia española –incluyendo la mía- se suele comenzar la etapa de los vuelos en avión con referencia a esta carrera aérea Paris-Madrid (En realidad Issy-Getafe), de la que no conocemos ninguna pieza postal de las que llevaba, el ganador, y único aviador que completó la Carrera, Jules Vedrines,

Sin embargo, hay otros elementos de la época que recuerdan el acontecimiento y nos permiten incorporarlos al mundo del coleccionismo. En primer lugar la viñeta oficial, en la línea de las que se hicieron populares para los raids y demostraciones aéreas en Francia desde 1909 y que forman parte no solo de la erinofilia (Del francés erinnophilie, coleccionismo de viñetas) sino de la filatelia como material complementario.

En formato horizontal con dentado 11,  lleva la leyenda “Paris – Madrid en aéroplane”, los escudos de ambas capitales y la ruta a seguir “Paris-Angouleme-Biarritz-St.Sebastien-Madrid” así como “MAI 1911”. La más habitual es de color azul o azul oscuro con textos en blanco, si bien Paul Salgrain cita ejemplares en azul sobre rosa, azul oscuro sobre verde oscuro, rosa, negro sobre verde oliva, verde, negro sobre rojo y gris sobre negro.

El segundo elemento son las postales, que entrarían de lleno en la  cartofilia, que va tomando carta de naturaleza en las últimas exposiciones nacionales o internacionales.

En efecto, un acontecimiento tan importante no podría dejar de ser motivo para otro mundo de coleccionismo en auge a principios del XIX, las tarjetas postales, que ya eran  reflejo histórico del momento. La Carrera Paris-Madrid no podía ser una excepción. El Comité Organizador preparó ediciones con el recorrido vendidas a modo de recuerdo, y numerosos editores prepararon postales con los héroes que iban a competir.

Una de esas postales es la que encabeza este artículo, y que, justamente presenta a Emile-Louis Train, el aviador que se estrelló contra la tribuna de autoridades, y un texto con los datos del monoplano construido por el propio Train, y el itinerario: “Paris,  Etampes, Orleans, Blois, Chatellerault, Poitiers, Ruffec, Angouleme, Barbezieux, Libourne, Bordeaux, Bazas, Mont de Marsan, Dax, Bayonne, Biarritz, Golfe de Gasconne, Saint-Sébastien, Tolosa, Vitoria, Miranda de Ebro, Burgos, Lerma, Aranda de Duero, Puerto Somo Sierra (Alt 1460m) , Lozoyela (Alt 1028m), Madrid (Alt 705 m) Parcours total 1107 kilométres” eso sí, con todas las localidades tachadas desde Paris, pues en un primer momento se pensaba que la carrera se iba a suspender y el cualquier caso Train no la continuó. El matasellos PARIS – DEPART de 22.5.11 no aporta mucho más, salvo ser la fecha en la que despegó Vedrines, aplazada por los hechos del día anterior

Al igual con el caso de Train los editores parisinos habían preparado postales con los aviadores más reconocidos y favoritos, como Garros, Gilbert (En la ilustración circulada con matasellos de día 21) Beaumont y el propio Vedrines y referencias a la carrera, a la vez que espectadores aportaban al aeródromo ediciones anteriores con ilustraciones de los pilotos, como la que se reproduce con M. Divetain y su biplano Goupy, matasellada en Issy-Les-Molineaux el día 23 con los que intentarían recordar el momento

Pero… La carrera deportiva se convirtió a la vez en tragedia y acontecimiento nacional. Los fotógrafos de periódicos y particulares desplazados hicieron cientos de fotografías. Y los editores de postales vieron el filón, en particular E.L.D. (Siglas que corresponden al nombre de su fundador, Ernest- Louis–Desiré Le Deley) una de las mayores firmas, que ya había vendido miles antes de la carrera, una de ellas la que encabeza el artículo.

La nueva iniciativa fue contar los episodios del acontecimiento en una serie formada por 25 postales bajo el título “Course d’Aviation – Paris-Madrid – Mai 1911 – Issy-les Molineaux – Depart”  con ilustraciones textos descriptivos como

  • “M Berteaux, Ministro de la Guerra, M. Monis, Presidente del Consejo, M. Blériot, M. Deutch de la Meurthe, algunos segundos antes del accidente”
  • “M Lépone que aleja algunos segundos antes del accidente, se escapa de la catástrofe”
  • “Mr. Monis es llevado por un taxi”
  • “Train, sobre el monoplano Train, motor Gnome,… … Después de dar media vuelta a la pista se estrella sobre el grupo oficial. M. Monis, presidente del Consejo está gravemente herido. M. Berteau Ministro de la Guerra está muerto. M. Deutch y Meurthe están heridos”

La casa Neurdein de Paris, que firma como ND Phot prepara una serie de 10 postales numeradas con los textos en la parte inferior, dando cuenta del desarrollo de la carrera e incluso emitiendo opiniones “… En la parte superior los coraceros cuya inoportuna presencia interrumpiendo la maniobra del aviador, motiva la catástrofe”

Los clises originales con distintas composiciones son utilizados por otros editores como FF (Fernand Fleuri de Paris), E.M (Malcuit), Pichot, J.H, o Gay para realizar sus propias ediciones.

La fiebre por tener recuerdos del suceso hizo que tuvieran una amplia difusión, enviándose por correo de forma general hasta 1912, y en ocasiones coincidiendo con eventos aeronáuticos en los que participaban o no los protagonistas, a veces acompañadas con la viñeta, aunque pocas serían tan históricas como las de Louis como espectador.

Como el interés del artículo no es catalogar las existentes sino dar a conocer las posibilidades cartofílicas de un acontecimiento aéreo que llevó por primera vez a Madrid un avión desde el país vecino, sólo incluimos algunas de las postales editadas, dejando al lector la posibilidad de formar una colección y estudiarlo en profundidad.

José Pedro Gómez-Agüero

Vicepresidente de FESOFI

Jurado FIP de Aerofilatelia e Historia Postal

 

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