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¿Son las Postales «TCV» Máximas?

Para que no haya dudas diremos rotundamente que no, aunque matizaremos más adelante. Con la impresión de las primeras tarjetas postales ilustradas con imágenes de ciudades, monumentos y paisajes a finales del siglo XIX comenzó el coleccionismo de las tarjetas postales.

En el anverso se representaba la ilustración con tipografía con la descripción y una zona en blanco destinada a escribir el mensaje de la persona que enviaba la tarjeta postal. El reverso estaba destinado para escribir el nombre de la persona a la que se le enviaba la tarjeta postal, la dirección y el sello con el franqueo correspondiente a envíos nacionales o internacionales. Y así se especificaba: “En este lado se escribe solamente la dirección”.

Con el auge del intercambio de tarjetas postales algunos coleccionistas comenzaron a pegar el sello en el anverso de las tarjetas postales. Así nos lo relate Gregorio Sierra Monge en el número 12 Maximofilia de la serie “La Corneta”: “…Se habla de un viajero por Egipto que formaba una hermosa colección de tarjetas postales circuladas en Correos, debidamente mataselladas… ( )…Adquirió una respetable cantidad de tarjetas egipcias en mate…( )…Compró los sellos…( )…Observó la concordancia de los sellos con la imagen de algunas tarjetas y no pensó más. El horizonte coleccionista se ampliaba notablemente mejorado…” (1). Más adelante escribe: “…se usó el concepto de <S. C. V.>, es decir: <Sello cara vista>. En racional, sello colocado en la imagen de la postal” (2).

Volvamos a la pregunta del encabezamiento ¿Son todas las tarjetas postales llamadas TCV tarjetas máximas? Yo siempre contestaré que no. Sólo serán consideradas tarjetas máximas las que cumplan las concordancias vigentes: Motivo (visual), lugar y tiempo. No todas las que casualmente coincidían visualmente están mataselladas en la localidad adecuada.

La de la pirámides que presento sí guarda las concordancias: Motivo/Visual (está la pirámide en el sello y en la tarjeta postal, de lugar matasellada en el Cairo (veo con frecuencia que presentan piezas de pirámides mataselladas en localidades de Egipto que no las tienen como máximas que no lo son) y de tiempo, el sello está matasellado en el tiempo que se pudo utilizar el sello para franquear correspondencia. Curiosamente tengo otra tarjeta máxima del mismo remitente, ¿será la persona que relata Gregorio Sierra en su libro?

En España algunos coleccionistas escribían “Sello al dorso”. No hemos comentado hasta ahora el motivo de escribir en el recuadro del sello <T.C.V.> o <Sello al dorso>, no era otro que Correos viera que el sello correspondiente al franqueo de la tarjeta postal estaba en el anverso y no fuera sancionado el envío por falta de franqueo.

En la postal de Rambla de Santa Mónica de Barcelona podemos ver con claridad que esta <T.C.V.> no puede considerarse tarjeta máxima porque la imagen del sello es del rey Alfonso XIII que no aparece en la tarjeta postal, por lo tanto no hay concordancia visual/motivo, que es la más importante. Tengo que destacar que hay muchísimas más <T.C.V.> que no cumplen las concordancias que las que las cumplen casualmente.

He comprobado que algunos coleccionistas no escribían las iniciales, algunos indicaban que el sello estaba en el anverso con una flecha, esto lo he visto en varias tarjetas postales enviadas desde Budapest, Hungría.

Además de <T.C.V.> de paisajes y monumentos que cumplían las concordancias, también se hicieron casualmente son de monarcas y gobernantes de distintos países. En este apartado la concordancia de lugar se amplía a todo el territorio del país. Presento esta tarjeta máxima que dentro de mi colección de las máximas circuladas de Alfonso XIII es la que tengo con fecha más antigua. Circulada el 26 de junio de 1901 de Madrid a Sevilla.

En ella el remitente escribe: “El sello al dorso”, para que no le sancionen el envío por no estar el sello en la parte correspondiente del reverso y afortunadamente pegado en la parte ilustrada creando casualmente una perfecta tarjeta máxima, para el disfrute de los maximofilistas, pues cumple con las concordancias vigentes: Visual/Motivo (Alfonso XIII), lugar (Madrid capital del reino) y de tiempo (sello válido para franquear la correspondencia).

Como conclusión diré que no todas las tarjetas postales llamadas <T.C.V.> pueden considerarse tarjetas máximas y sí las que cumplan las concordancias que rigen en los vigentes Reglamentos de Maximofilia.

Juan Antonio Casas Pajares

Comisión de Maximofilia de FESOFI

 

1.- Maximofilia. Gregorio Sierra Monge. Colección “La Corneta” 1967. Pág. 161/163

2.- Maximofilia. Gregorio Sierra Monge. Colección “La Corneta” 1967. Pág. 162

3.- Las tarjetas postales y las tarjetas máximas son de la colección del autor.

 

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