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¿ Reyes Magos o Astrónomos ?

Desde el parque de la Florida, en el que desde 1962 y gracias a un grupo de vitorianos que quisieron sacar al centro de la ciudad la tradición belenista del interior de nuestros hogares, y en el que disfrutamos de uno de los Belenes Monumentales más importantes del mundo y desde luego, el mejor de toda España.

Quiero hablar de unos personajes que nos han proporcionado ilusión a raudales, primero como niños y más tarde, viviéndolo en nuestros hijos y nietos: los Reyes Magos;

cuya presencia en Belén sólo la ha transmitido el evangelista Mateo,

pero que sin embargo no aparece en el relato de la Infancia de Cristo que está en el Evangelio de Lucas, evangelista que aparece en este sello de 1971, pintado por Fra Angelico y sus discípulos en el techo de la Capilla Niccolina.

“Cuando nació Jesús en Belén de Judá, en los días del rey Herodes, vinieron unos Magos de Oriente a Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido?” (Mateo, 11.1.8.)

Reyes Magos que aquí aparecen en un telegrama para régimen interior de diciembre de 1973, cuadro pintado por Gregorio Lopes, Mestre de San Benito, que se encuentra en el Museo Nacional de Arte Antiguo de Lisboa.

Se sabe que venían de Oriente, pero no se determina el país, aunque por las vestiduras que se les representa en los primeros siglos del cristianismo, es probable que vinieran de Persia. Desde luego, eran expertos en Astronomía, pero ¿ eran Reyes ? el primero que lo afirma es Cesareo de Arles en el siglo VI, aunque las pinturas más antiguas los representan sin insignias reales. La palabra mago proviene del persa ma-gu-u-sha, que significa sacerdote.

En el último libro escrito por el Papa Benedicto XVI sobre Jesús de Nazaret “La infancia de Jesús” se menciona de tal modo a los Reyes Magos que algunos autores sostienen que probablemente no venían de Oriente, sino de Tartessos, una zona que los historiadores ubican entre Huelva, Cádiz y Sevilla.

Los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar, ni son primitivos ni son los únicos que se les han aplicado.  Aparecieron por primera vez en el siglo VI, dentro del mosaico de la Basílica de San Apolinar el Nuevo, en Ravena.

Por una parte, el Venerable Beda, monje benedictino, describe de esta manera a los tres Magos:

Melchor era anciano, de barba larga y poblada, como figura en el sello de 1974: retablo de Ntra. Sra. de Meritxell, centro espiritual de Andorra.


Gaspar, joven, rubio y lampiño, representado en la emisión de 1973 para el sexto centenario del nacimiento del pintor Gentile da Fabriano ; 

Baltasar, negro y con espesa barba, aquí en el cuadro pintado por Rubens que se encuentra en la iglesia de San Juan, de Malinas, Bélgica.

       

Y existen otras teorías sosteniendo que los tres eran considerados de raza blanca, como aparecen en el tríptico de Chipre para la Navidad de 1971 y en el díptico griego para la Navidad de 1972. ,

Hasta el siglo XVI, fecha en que hizo su aparición el rey negro, como representante del continente africano, como figura en el carnet griego para la Navidad de 1988, que contiene en su interior un sello con la Adoración de los Magos de El Greco.

Parece ser que el cuadro más antiguo en el que aparece un Baltasar negro es un obra de El Bosco: “Tríptico de la Adoración de los Magos”, pintado hacia 1.500 y que se encuentra en el Museo del Prado. Todos ellos con su significado simbólico: Melchor representa a los pueblos europeos, Gaspar a los asiáticos y Baltasar a los  africanos

Puede apreciarse que los tres Reyes Magos eran blancos  incluso en el Mapa de Juan de la Cosa, del año 1500, que se conserva en el Museo Naval de Madrid.

No parece que la estrella extraordinaria fuese una estrella fija o algún cometa, sino más bien algún meteoro luminoso enviado por Dios para significar el nacimiento del Mesías y señalar el lugar donde estaba.

Los Reyes, como en este matasellos de Elgoibar que funcionó el 13 y 14 de enero 2001, diseñado por nuestro recordado Juan Mari Andonegui, guiados por una estrella, caminan como símbolo y representación de todos los hombres y pueblos del mundo,

llamados a convivir en paz como hermanos, en igualdad y fraternidad.

Respecto a su llegada a Belén, dado que habitualmente en Oriente se hacían los viajes a lomos de camellos y dromedarios, se supone que aunque la caravana viniera de Persia o Media, de Caldea o de Arabia, pasaron algunos meses o tal vez un año desde que vieron por primera vez la estrella hasta que llegaron a Belén. Al tiempo material del viaje hay que añadir otro prudencial de preparativos para tan larga jornada, más los obligados descansos por el camino. Por todo ello es lógico pensar que cuando llegaron los Magos, la Sagrada Familia no ocupara ya la cueva, sino alguna casita del pueblo, como parece deducirse del relato evangélico (Mateo II, 11)

El número de presentes que ofrecieron al Mesías: oro, incienso y mirra (oro como Rey, incienso como Dios y mirra como hombre) induce a creer que fueron tres, aunque tampoco se sabe con certeza, porque no consta en el evangelio. Presentes que se distinguen claramente en el matasellos austriaco del año 1967

y en una de las obras más perfectas de Jan Memling, su Tríptico de los Reyes Magos, pintado en 1479, en la que ante todo, exalta a María : es ella, en el centro, la que domina el conjunto; Melchor besa devotamente los pies del Niño, mientras San José sostiene en su mano el cáliz de Melchor y los otros dos Reyes le ofrecen al Niño sus regalos.

Más tarde, una tradición piadosa añade que estos Magos fueron instruidos en la fe cristiana por el Apóstol Santo Tomás, aquí en el sello de julio de 1982 en el cuadro que pintó El Greco y que se encuentra en la Catedral de Toledo;  y que murieron mártires en el siglo I de nuestra era.

Aunque no existen auténticas pruebas, se ha escrito que fueron enterrados en las afueras de Jerusalen y que fue Santa Elena quien descubrió sus restos mortales y los llevó a la Gran Basílica de Constantinopla. Allí permanecieron hasta que el emperador Constantino los trasladó a la iglesia de San Jorge, en Milán, donde permanecieron hasta mediados del siglo XII. En julio de 1164 el arzobispo Reinald von Dassel, canciller del emperador Federico I Barbarroja, los llevó de Milán a Colonia como botín de guerra, cosa normal en aquellos tiempos, aunque actualmente nos cause extrañeza.

En su honor se edificó un sencillo templo, convertido más tarde en la espectacular Catedral que les sirve de relicario y que actualmente es el monumento más preciado de la arquitectura ojival y que aparece en el sello alemán de 1948 grabado por el profesor X. Hussman

y en el de la serie de 1967 de San Marino, dedicada a las catedrales góticas, sello diseñado por Arseni y grabado por E.Donnini.  Desde el siglo XIII un precioso cofre de oro y plata guarda sus reliquias, mientras que en el escudo de dicha ciudad aparecen sus tres coronas.

Se puede afirmar que la Epifanía, palabra de origen griego que significa “Manifestación” representa el rendido homenaje de la Ciencia y de la Sabiduría al Supremo Señor de las Ciencias, que “en su sabiduría fundó la tierra y con su inteligencia consolidó los cielos”(Pr. III, 19)

 María Begoña Imaz  –  enero 2021

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