
Todos tenemos alguna carta que atesoramos de una manera especial, por uno u otro motivo, hablaba en una reseña anterior de una que reclamaba una señora por ir dirigida a su padre. Hoy no me referiré a nadie externo, sino a un hermoso regalo que sin saberlo, me hizo un vecino del pueblo de mi madre hace varios años, de unas cartas que se encontró en la casa de sus padres y que conociendo mi afición por la filatelia me las regaló.
Jaime que así se llama, es hijo de una mujer que se había casado en segundas nupcias con un tío político de mi madre “Tío Servando” así le llamaba y así le conocí yo siendo un niño y que aún recuerdo. Este Servando estaba casado con una hermana de mi abuela. No tenían descendencia y tras la guerra civil en Asturias, al formar parte de las milicias republicanas fue encarcelado, primero en la cárcel de Oviedo y posteriormente trasladado a la de Santander.
Mi madre, que estaba soltera y vivía pegada a la casa de su tía, la cuidaba en aquellas labores necesarias y en estas circunstancias, al encontrarse su marido en la cárcel y no saber escribir era la encargada de redactar las cartas que en nombre de su tía y de ella le mandaba, para interesarse por su estado, así como para notificarle las novedades que iban surgiendo cotidianamente.

Todo lo anterior lo conozco de mi propia madre, aunque lo de las cartas a su tío, lo descubrí gracias al regalo de Jaime, que como dije antes su madre se había casado con Servando, al quedar viudo de Genoveva la tía de mi madre. Como es fácil comprender al ver las cartas que me trajo, al momento reconocí la letra de mi madre, que para mayor confirmación, como podemos comprobar en esta primera tarjeta enviada a la cárcel modelo de Oviedo en 1938, está remitida por ella: Avelina Vidal.
Posteriormente en 1940, lo trasladaron a la cárcel de Santander y varias de las cartas ya van a esta dirección, como las anteriores escritas por mi madre, lo que para mi resultó de un valor sentimental enorme. Hacía pocos años que había fallecido y tenerlas en mi poder resultaba un regalo inmenso, lo que comuniqué al bueno de Jaime que se sintió enormemente satisfecho por la alegría que me había dado.
Las cartas, siete en total, también tenían su propio valor filatélico, al estar censuradas desde Belmonte de Miranda, capital del municipio, con DOS marcas que hasta entonces los amantes de la Historia Postal de la guerra civil en Asturias desconocíamos. El catálogo de “Marcas utilizadas por la Censura postal nacional de 1936 a 1945” de Ernest L. Heller tampoco las reseña.

En las dos tarjetas podemos contemplar perfectamente las dos marcas, la primera dentro de un cajetín como CENSURA MILITAR y la segunda como CENSURADO, desde Belmonte y desde una cartería de AGÜERA respectivamente, ambas estampadas en violeta.
En el reverso se puede comprobar las necesidades de la época, diciéndole que está sola y no tiene dinero para pagar a nadie que le siegue las fincas, incluso le echa en cara que tarde tanto en contestarle y notificarle si ha recibido el envío de veinticinco pesetas, que tanto le había costado reunir, incluso había tenido que pedir parte de ellas. Es de destacar que en la mayoría de ellas, tienen escrito a mano por Servando la fecha de cuando las recibió.
En definitiva historia viva de unos tiempos convulsos y difíciles, narrados por mi propia madre lo que le dan un significado impagable como hijo y coleccionista. Por esas coincidencias que a veces surgen y a pesar de la rareza de las fotos de aquella época, a lo que hay que añadir que es una aldea en los montes de Somiedo a más de mil metros de altura, donde osos y lobos siempre tuvieron un hábitat preferencial, dispongo de una foto en la fuente-lavadero del pueblo, donde se encuentran los protagonistas de estas cartas los tíos de mi madre: Genoveva y Servando a la derecha y mi madre y su hermano Angel a la izquierda.

Ahora, cuando muchos padres y abuelos han desaparecido víctimas de esta terrible pandemia que nos ha tocado vivir, sirvan estas letras como reconocimiento del cariño que para cualquiera de nosotros sentimos por nuestros predecesores y que al recordarlos les seguimos teniendo en nuestra memoria, por todo lo que han tenido que luchar, por todo lo que nos han enseñado y por todo el amor que nos han entregado.
ANGEL IGLESIAS VIDAL
ENE
2021
